Llaveros
Redondos, cuadrados, rectangulares, hexagonales o de corazón. Con el nombre en relieve o grabado y el agujero para la argolla donde lo necesites. La medida habitual va de 35 a 55 mm con 3 mm de espesor.
Herramientas Fulana
Describilo. Ajustalo. Imprimilo.
Sin curva de aprendizaje
Modelar en 3D suele pedir un programa pesado, un curso y varias tardes. Para un llavero con un nombre, un cartel de escritorio o una placa para una puerta, eso sobra. Este generador trabaja al revés: escribís lo que querés en una frase, la herramienta lo convierte en parámetros y vos los corregís con controles claros.
Todo pasa dentro de tu navegador. No se sube nada a ningún servidor, no hace falta cuenta y el archivo se genera en tu propia máquina. Las medidas se trabajan siempre en milímetros, así que lo que ves en pantalla es exactamente lo que va a salir de la impresora.
La diferencia con generar formas al azar es el control: la herramienta nunca inventa geometría. Solo construye las familias de objetos que sabe cerrar bien, y cada modelo se revisa antes de que puedas descargarlo.
Catálogo
Cuatro familias de objetos para empezar, todas parametrizables y todas pensadas para salir bien de una impresora FDM común.
Redondos, cuadrados, rectangulares, hexagonales o de corazón. Con el nombre en relieve o grabado y el agujero para la argolla donde lo necesites. La medida habitual va de 35 a 55 mm con 3 mm de espesor.
Chapas para puertas, señalización interna, números de casa o etiquetas de estantería. Admiten varias líneas de texto, marco en relieve y agujeros de montaje para atornillar.
Letras extruidas para decorar, regalar o usar como cartel. Sueltas, unidas por una barra en la base o montadas sobre una placa. Ideales para nombres, iniciales y palabras cortas.
Una cuña que se para sola sobre la mesa, con el nombre y el cargo en la cara inclinada. La inclinación hacia atrás hace que se imprima sin soportes.
La arquitectura es modular a propósito: cada generador declara sus propios parámetros y la interfaz los dibuja sola. Lo que viene después —macetas, imanes, souvenirs, logos, pantallas de lámpara— se suma sin rehacer la herramienta.
Formato
Un STL (de stereolithography) describe la superficie de un objeto como una malla de triángulos. No guarda color, ni material, ni capas: solo la cáscara exterior de la pieza. Es el formato más universal de la impresión 3D y lo abre cualquier laminador: PrusaSlicer, Cura, Bambu Studio, Orca.
Para que un STL sea imprimible no alcanza con que se vea bien. Tiene que ser cerrado —cada arista compartida por exactamente dos triángulos, sin agujeros en la malla—, orientado —todas las normales hacia afuera, para que el laminador sepa qué es adentro y qué es afuera— y sin caras que se crucen entre sí.
Esta herramienta no construye la geometría y después la repara: la construye cerrada desde el arranque, y después la verifica. Antes de habilitar la descarga cuenta las aristas abiertas, las no-manifold y el signo del volumen, y te muestra el resultado en pantalla. Si algo no da, te lo dice en vez de entregarte un archivo que va a fallar en la impresora.
Lo desarrollamos en detalle en dos guías: qué es un archivo STL y qué guarda de verdad y por qué un STL no imprime.
Paso a paso
Escribí lo que querés como se lo dirías a alguien: «un llavero redondo de 55 mm que diga FIRULAIS con un agujero arriba». La herramienta reconoce el objeto, la forma, las medidas, el texto y el agujero, y te muestra qué entendió.
Nada queda fijo. Cambiás forma, ancho, alto, espesor, tipografía, altura del relieve y posición del agujero con los controles, y el visor se actualiza al instante.
Girá la pieza y mirala desde todos lados. La ficha te da medidas reales, volumen, peso estimado en PLA y el estado de la malla. Si un trazo queda demasiado fino para imprimir, aparece el aviso.
El botón te baja el STL en milímetros y a escala real. Lo abrís en tu laminador y va derecho a la impresora, o nos pedís que lo imprimamos nosotros.
Tres reglas que evitan casi todos los problemas: no bajes de 1,2 mm de espesor en piezas planas, no uses trazos de menos de 1 mm de ancho en el texto, y dejá al menos 3 mm de material alrededor del agujero de la argolla para que no se rompa al tironear.
Dudas